Mariana Schoua

Entró en 1994, recién recibida de contadora, a una generadora neuquina que acababa de ser privatizada. Después pasaron Dominion, Duke Energy, Orazul y Aconcagua Energía, pero ella siguió ahí. Su carrera acompaña buena parte de la historia reciente del mercado eléctrico argentino. Hoy también preside AmCham Argentina y es la primera mujer en ocupar ese cargo.

Una central, cinco dueños y una misma ejecutiva

La central térmica Alto Valle se inauguró el 24 de febrero de 1969, a orillas del río Neuquén, para abastecer al obrador de El Chocón-Cerros Colorados. Cincuenta y siete años después, todavía funciona.

Durante ese tiempo tuvo cinco propietarios: el Estado, Dominion, Duke Energy, Orazul y, desde diciembre de 2023, Aconcagua Energía. Mariana Schoua vivió desde adentro cada uno de esos traspasos, excepto el primero.

Entró en 1994, cuando acababa de recibirse de contadora en la Universidad de Buenos Aires. La contrató el gerente general de Dominion, la empresa estadounidense que un año antes había obtenido la concesión de Cerros Colorados durante la privatización de Hidronor.

La operación estaba repartida entre Neuquén y Buenos Aires y todavía no existía una estructura definida. Schoua fue prácticamente la primera empleada de la oficina porteña después del gerente general.

Era joven, mujer y contadora dentro de una industria masculinizada y dominada por ingenieros.

“Lo de joven se me pasó; el resto sigue en pie”.

Duke, Orazul y el regreso al capital argentino

En agosto de 1999, Duke Energy compró a Dominion sus operaciones en la Argentina, Perú, Bolivia y Belice por US$405 millones. En marzo de 2000 asumió el control de las plantas neuquinas.

Schoua pasó una década trabajando en las áreas de administración y finanzas, llegó a ocupar el cargo de CFO y, en 2012, quedó al frente de la operación argentina.

En octubre de 2016, Duke anunció su salida de América Latina y vendió esos activos por alrededor de US$1.200 millones a I Squared Capital, que los rebautizó como Orazul. Schoua continuó como presidenta de la operación.

Siete años después, en diciembre de 2023, Aconcagua Energía —fundada por los exejecutivos de YPF Diego Trabucco y Javier Basso— compró Orazul Argentina por US$9,2 millones.

La operación incluyó 576 MW de capacidad instalada en Planicie Banderita y Alto Valle, participaciones en las centrales Manuel Belgrano, San Martín y Vuelta de Obligado, el proyecto eólico Coronel Dorrego, licencias para comercializar gas y electricidad y 102 empleados. Schoua quedó a cargo del negocio de generación.

Después de treinta años trabajando para grupos extranjeros, Aconcagua Energía fue la primera empresa argentina de su recorrido.

La hidroeléctrica que volvió a cambiar de manos

El último capítulo tiene algo de ironía. La concesión de Cerros Colorados, otorgada en 1993 por treinta años, venció. El Gobierno volvió a licitar los cuatro complejos hidroeléctricos del Comahue y, a fines de 2025, Aconcagua vendió la concesionaria a BML Inversora, perteneciente al Grupo MSU.

En diciembre, después de un desempate, la represa quedó por otros treinta años en manos del Grupo Edison, que ofreció US$64,1 millones.

Es decir, la hidroeléctrica que Schoua acompañó desde 1994 ya no pertenece a la empresa que dirige. Aconcagua conserva la central térmica, las participaciones en otras generadoras, el parque eólico y el negocio del gas.

Aprender a conducir en una industria de ingenieros

Tantos cambios también moldearon su forma de gestionar.

“La industria eléctrica atravesó muchas modificaciones regulatorias”, explica.

Por eso insiste en escuchar, abrir las decisiones y sumar miradas diferentes. Sostiene que la diversidad mejora la calidad de las decisiones, genera ventajas competitivas y favorece la creatividad.

De sus primeros años destaca a un jefe, ingeniero nuclear formado en el Instituto Balseiro y con trayectoria en Estados Unidos y Europa, que conducía con una horizontalidad poco habitual en la Argentina de los años noventa.

Para ella fue una especie de mentor, aunque él nunca llegó a saberlo. También fue quien la impulsó a cursar un posgrado en Mercado Eléctrico y Gas Natural en el ITBA. Desde entonces, Schoua repite el mismo consejo: completar la formación de base con conocimientos específicos del negocio.

De aquellos años recuerda reuniones dominadas por ingenieros de mediana edad. Sentía que cada palabra suya quedaba bajo examen y, por eso, llegaba más preparada de lo necesario.

“Si tengo algo valioso para aportar, no importa si soy mujer: me van a escuchar”, pensaba.

Con el tiempo advirtió que esa exigencia también la había vuelto más dura.

Mellizos, maternidad y seis meses dentro de una carrera

Mientras era CFO, quedó embarazada de mellizos que nacieron muy prematuros. Apenas recibió el alta, organizó una jornada laboral de 8 a 15, con dos horas destinadas a amamantar —dos porque eran dos—, y después regresaba al sanatorio.

Fue durísimo. Finalmente, pidió una excedencia de seis meses.

Hoy sus hijos tienen 20 años, miden 1,85 metros y ella resume aquella decisión con una cuenta simple:

“Fueron seis meses dentro de una carrera de más de treinta años. No podía dejar que eso definiera mi trayectoria”.

Cuando le ofrecieron conducir Duke Argentina, en 2012, no respondió inmediatamente. Primero habló con su marido porque el nuevo cargo implicaba viajar más. Hoy se pregunta si un hombre también habría sentido que debía consultarlo antes.

Vital Voices y el liderazgo consciente

Cuando asumió, advirtió que casi no había mujeres al frente de empresas generadoras en el país. Se acercó a Vital Voices para comprender esa brecha, empezó a acompañar a otras ejecutivas y hoy integra el directorio de Voces Vitales Cono Sur.

De esa experiencia surgió también su idea de liderazgo consciente: una manera de conducir en la que importan la palabra, el ejemplo y hasta la forma de escuchar.

Cuando le preguntan de quién recibió los mejores consejos de su carrera, responde sin dudar: de las personas que trabajaban con ella.

La primera mujer al frente de AmCham Argentina

Desde junio de 2025 preside AmCham Argentina, una cámara con más de un siglo de historia que reúne a más de 700 empresas, responsables de cerca de una cuarta parte del PBI nacional.

Por primera vez, la organización quedó en manos de una mujer. Schoua llegó a la presidencia desde una compañía argentina, un dato poco habitual para una cámara históricamente asociada con empresas estadounidenses.

“No es convencional. Es todo un mensaje”, aclara.

En abril, durante la apertura del encuentro anual de la entidad, puso el foco en la reforma fiscal, las reglas claras y la previsibilidad.

“Sin inversión no hay desarrollo y sin reglas claras no hay inversión”.

Cuando alguna vez le preguntaron por su principal referente, no eligió a ningún líder empresarial. Nombró a su abuela, la mujer que siempre insistió en que estudiara y fuera independiente.