Con la elección a la vuelta de la esquina y una nueva administración en el horizonte, los CEOs del sector energético se reunieron en septiembre de 2019 para dejar en claro qué esperaban del gobierno que asumiera. El siguiente en intervenir fue Daniel González, entonces al frente de YPF. Dio una respuesta directa que hoy adquiere un sentido difícil de esquivar.
Dijo que las inversiones necesitaban un marco jurídico adecuado y estable, sin interrupciones unilaterales. Que la coyuntura era difícil. Que existía un atraso del 20 % en los combustibles y que la imposibilidad de actualizar precios había llevado a recortar operaciones. También señaló que el retraso de la infraestructura puede terminar frenando oportunidades ya identificadas.
Era una lista dirigida a un gobierno que todavía no existía.
Siete años después, el encargado de cumplirla es él.
Daniel González Casartelli se formó en el Cardenal Newman, igual que Luis Caputo, el ministro al que hoy reporta, y es licenciado en Administración de Empresas por la UCA. No es geólogo. No es ingeniero en petróleo. Nunca perforó un pozo. Desde julio de 2024 coordina Energía y Minería y preside el comité que evalúa los proyectos del régimen de incentivos.
El negocio que marcó un antes y un después
A comienzos de los noventa, González se incorporó al equipo financiero de Transportadora de Gas del Sur, en momentos en que las empresas argentinas empezaban a captar fondos fuera del país.
El trabajo detrás de esas colocaciones no pasó inadvertido. Reca lo convocó para trabajar en Merrill Lynch.
Se quedó quince años, hasta que el banco fue absorbido por Bank of America. El oficio consiste en pararse frente a un comité en Nueva York y explicarle por qué un activo argentino vale lo que dice valer. Un oficio de traducción.
Mayo de 2012
En abril de ese año el Estado expropió el 51% de YPF. En mayo entró González de CFO.
La cronología ayuda a entender lo que ocurrió. Con Galuccio recién instalado al frente de YPF, la empresa buscaba un ejecutivo financiero con autoridad suficiente para dar garantías frente a inversores y acreedores. Fue convocado por una empresa dedicada a la selección de altos ejecutivos.
Traducido, el encargo era convencer a los mercados internacionales de que le prestaran plata a una empresa que el Estado le acababa de sacar a sus accionistas.
Lo hizo.
Seis años de CFO. En abril de 2018, tras el paso fallido de Ricardo Darré, el directorio lo confirmó como CEO.En octubre presentó el plan ante inversores en Nueva York: invertir entre 4.000 y 5.000 millones de dólares anuales y preparar a la compañía para el salto que llegaría con el shale.Las acciones ganaron un 4 %
En abril de 2020 fue removido por decisión de los accionistas.
El desafío de hacerlo
Todo su razonamiento se ordena alrededor de una misma idea: menos discusión sobre el qué y más sobre el cómo.
La usa para el offshore, donde su argumento es que Noruega tampoco vive tan mal. La usó para los glaciares. No es una posición ambiental: es un encuadre de negociación, correr la conversación de la prohibición a la condición.
El segundo movimiento consiste en cambiar la escala del análisis. Cuando desarrolla el alcance de la ley, distingue entre los grandes glaciares conocidos y los glaciares de escombros ubicados a cuatro mil metros. Dejar de lado lo general y concentrarse en el dato concreto que puede confirmarse.
Y hay algo que repite: que esto no parte ni de la empresa ni de la plata, sino del recurso.
Lo dice un hombre que llegó a la industria desde un banco de inversión.
Lo que no cuenta
En septiembre de 2024, en su primera aparición pública en el cargo, comparó el cobre con Vaca Muerta diez años atrás. No había ley de glaciares. No había un proyecto de cobre aprobado. Hoy el cobre encabeza la cartera.
El verdadero potencial puede estar en los proyectos que aún no incorpora. La exploración marítima, Palermo Aike, D-129 y el desarrollo del uranio. Los recursos están y las oportunidades también, pero González aclara que todavía no los incluye en sus cálculos. Los números que presenta se apoyan en proyectos definidos, con compañías a cargo y decisiones de inversión ya confirmadas.
Un CFO no mete en el modelo lo que no tiene dueño.
El punto de encuentro
En noviembre de 2025 le tocó abrir los sobres de la licitación por las cuatro hidroeléctricas del Comahue. Piedra del Águila quedó para Central Puerto, la compañía a través de la cual Guillermo Reca, el hombre que treinta años antes lo había llevado a Wall Street, terminó siendo uno de los grandes jugadores del negocio eléctrico argentino.
El mundo de la energía argentina es más chico de lo que parece.
El papel de González cambió. Antes presentaba proyectos y ahora también participa en las decisiones que los hacen posibles. Hoy coordina Energía y Minería, participa en la evaluación de los proyectos del RIGI y ayuda a definir el destino de las inversiones en petróleo, gas, electricidad, cobre e infraestructura. En abril de 2026 estimó que, en un plazo de cinco años, la energía y la minería podrían aportar en conjunto unos 60.000 millones de dólares a la balanza comercial.
En 2019 planteó cuáles eran las condiciones necesarias para que el capital llegara a un país. No era un reclamo: era una lista de requisitos, que es la forma en que un banquero dice qué hace falta para firmar.
Ahora le toca firmar del otro lado.
