Mike Wirth

La mañana que Chevron presentó resultados, la acción subía 2% y el número era raro: 1,41 dólares por acción contra los 95 centavos que esperaba el mercado. Un 50% por encima. Los ingresos, en cambio, habían quedado por debajo.

Le preguntaron a Mike Wirth cuál era el secreto. La respuesta no fue financiera. Fue un mapa.

Chevron tiene menos del 5% de su producción en Medio Oriente. Algunos informes de analistas lo ubican cerca del 1%. Varios de sus pares llegan al 20%, y buena parte de eso está parado. Cuando se cerró el cuello de botella por donde pasa la quinta parte del petróleo del mundo, la compañía que ganó plata fue la que no estaba ahí.

El resto del trimestre lo explican los barriles que sí tiene: tercer trimestre consecutivo por encima de los dos millones de barriles diarios en Estados Unidos, medio millón más que un año atrás, de tres millones y medio a cuatro a nivel global, y récord de procesamiento en refinerías estadounidenses justo en marzo, cuando el mercado lo necesitaba.

Lo que cuesta estar cerca

Dos semanas después, en la conferencia Milken de Beverly Hills, el mismo hombre dio la otra mitad del número.

La volatilidad le costó a Chevron unos 3.000 millones de dólares en el trimestre. La producción en Kuwait y Arabia Saudita está ralentizada porque no hay manera de evacuarla y el almacenamiento se llena. Los joint ventures petroquímicos de la región recortaron actividad. Lo único que corre a full es el gas que produce en el Mediterráneo y que abastece a Israel, Jordania y Egipto.

“Lo estamos sintiendo”, dijo ahí. En la llamada de resultados, la misma exposición había sido la explicación de por qué ganaron.

No es una contradicción. Es la diferencia entre hablarle a un accionista y hablarle a una sala.

Cuarenta y cuatro años, una sola empresa

Wirth tiene 65 años, es ingeniero químico de la Universidad de Colorado y entró a Chevron en 1982 como ingeniero de diseño. Nunca trabajó en otro lado. Presidió Global Supply and Trading entre 2003 y 2006, condujo Downstream y Químicos hasta 2015, después Midstream y Desarrollo —buques, suministro, ductos— y llegó a la presidencia en 2018.

Lo distintivo no es la permanencia, que en las grandes petroleras es corriente. Es el itinerario. La mayoría de los CEOs del sector se forma en exploración y reservorios. Él hizo tres décadas moviendo moléculas, no buscándolas.

De ahí sale su disciplina más llamativa: no pronostica precios. Trabaja con escenarios. Dice que la curva de futuros no le sirve para planificar. Conviene aclarar que dirigió tres años la mesa que vive de esa curva.

Lo que dice en cada lugar

Venezuela es donde mejor se escucha el ajuste de registro.

En la llamada de resultados, ante inversores, con la acción en alza: están alentados por la dirección de las cosas, se quedaron cuando era muy difícil invertir, trabajan con sus socios para crecer, están comprometidos con el país y con su gente.

En Bloomberg, la misma pregunta con otro traje: Chevron opera bajo un esquema aprobado para recuperar una deuda vieja, entre impuestos y regalías no queda margen para que un inversor obtenga retorno, el país cambió su ley de hidrocarburos pero no precisó dónde caen los números dentro del rango anunciado, y es improbable que pongan capital a trabajar hasta que eso se aclare.

La posición de fondo es la misma en los dos lados. Lo que cambia es la música. Comprometido con el país, sí. Con plata nueva, cuando estén los números.

Treinta segundos

En Milken, con la entrevista terminando, le preguntaron si planeaba aumentar producción “en lugares como el Permian, como Argentina”.

Que un entrevistador internacional nombre a la Argentina en la misma frase que a la cuenca de esquisto más grande de Estados Unidos, sin explicar por qué, y al pasar, dice bastante sobre dónde está parada Vaca Muerta en la cabeza de la industria.

Wirth no respondió por país. Respondió con la cifra global: crecer entre 7% y 10% este año, en un mundo donde la demanda avanza cerca del 2%.

De compras

Hay una última escena, en Houston.

Le preguntaron si el conflicto lo había llevado a repensar su presencia en Medio Oriente. Contestó al revés. Están mirando oportunidades para entrar. La región fue históricamente un mal lugar para conseguir retorno; ahora los países se sentaron a negociar condiciones que Chevron considera razonables. Ya cerró acuerdos en los últimos dos años. Puede que con el tiempo tenga más exposición, no menos.

El activo más valioso de Chevron durante el mayor shock energético en décadas fue una ausencia. Estar lejos explicó el trimestre.

Y el hombre que ganó por no estar ahí está negociando la vuelta, ahora que los términos mejoraron.