Matías Campodónico

Matías Campodónico, abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires, ocupa un lugar de peso entre las figuras que hoy definen el rumbo de la industria química y petroquímica argentina. Preside PBB Polisur S.R.L., una de las mayores compañías petroquímicas del país, y desde junio de 2026 encabeza por segunda vez consecutiva la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), tras ser reelegido por la asamblea de socios para el período 2026-2028. Su relevancia no se explica solo por los cargos que acumula, sino por el papel que cumple: es el interlocutor que las principales químicas del país eligieron para hablar con una sola voz frente al Estado, los inversores y la agenda energética nacional.

Que las mismas empresas lo hayan ratificado después de conducir la entidad entre 2024 y 2026 dice bastante sobre su lugar en el sector. En un rubro que suele operar puertas adentro, con plantas y procesos poco visibles para el gran público, tener una figura reconocible que ordene la posición común tiene un valor concreto. Campodónico ocupa ese espacio y lo hace desde una trayectoria poco habitual, que combina el derecho, el periodismo y las relaciones internacionales con más de una década en la primera línea de una multinacional química.

Su influencia se apoya en un recorrido que empezó lejos de las plantas petroquímicas. Se graduó de abogado en la UBA en 2001 y siguió formándose en campos que hoy son parte central de su trabajo: una maestría en Periodismo en la Universidad Torcuato Di Tella, en 2003, y otra en Relaciones Internacionales en King’s College, de la Universidad de Londres, en 2005. Dos becas internacionales de prestigio, la Fulbright estadounidense y la Chevening británica, acompañaron ese camino cuando todavía era un profesional joven. Esa mezcla de disciplinas es la que le permite moverse con soltura entre la técnica industrial y la negociación política, un cruce que pocos ejecutivos del sector dominan.

El interlocutor de las grandes químicas argentinas

Antes de convertirse en referente local, Campodónico construyó un perfil internacional dentro de Dow. Ingresó a la compañía en 2011, en Buenos Aires, y dos años después se trasladó a la casa matriz en Estados Unidos, donde durante cuatro años formó parte del equipo del CEO global. Desde ahí coordinó programas con el Foro Económico Mundial y el Comité Olímpico Internacional, escenarios donde el mundo corporativo se cruza con la política internacional al máximo nivel. Más tarde condujo los asuntos gubernamentales y públicos para América Latina desde San Pablo, y en mayo de 2022 asumió la presidencia de Dow para Argentina y la Región Sur. Ese pasaje por la diplomacia corporativa explica por qué, cuando el sector necesitó una voz, su nombre apareció de manera natural.

La dimensión de esa relevancia se vuelve tangible al mirar a quiénes representa. La comisión directiva 2026-2028 que preside reúne a los jugadores dominantes del mercado: Marcos Martín Sabelli, de Profertil, como vicepresidente primero; Carolina Porchile, de YPF, como vicepresidenta segunda; y Matías Guido Martin, de BASF Argentina, como vicepresidente tercero, con Jorge de Zavaleta en la dirección ejecutiva. Coordinar a compañías que en el mercado compiten entre sí, y lograr que acuerden una posición institucional única, es en sí mismo una muestra de peso dentro del rubro. Al agradecer la renovación de su mandato, Campodónico resumió su lectura del momento: “Contamos con capacidades productivas, recursos humanos de excelencia y oportunidades únicas asociadas al desarrollo energético y de nuevas cadenas de valor”.

El respaldo detrás de esas palabras es de tamaño considerable. La industria que representa aporta cerca del 12% de la producción industrial del país, sostiene más de 69.000 empleos directos y unos 250.000 indirectos, y abastece de insumos a más del 96% de las actividades industriales argentinas. Casi una de cada cinco manufacturas de origen industrial pasa, de algún modo, por sus procesos. Cuando alguien con ese respaldo se pronuncia sobre el futuro productivo, la frase pesa en la discusión pública sobre hacia dónde va la industria nacional.

Vaca Muerta y el lugar de la petroquímica en el debate energético

El punto donde la figura de Campodónico se vuelve central es el cruce entre la petroquímica y Vaca Muerta. El desarrollo del gas natural neuquino promete materia prima competitiva para fabricar fertilizantes, plásticos y químicos industriales, reemplazar importaciones y ganar mercados externos con productos de mayor valor agregado. Ese vínculo ubica a la cámara que preside en el corazón mismo de la conversación energética argentina, y a él como una de las voces que la ordenan.

Para el período 2026-2028, la conducción que encabeza trazó una agenda enfocada en competitividad, sustentabilidad, innovación tecnológica y articulación entre empresas y organismos públicos, con capítulos puntuales para la mejora regulatoria, el comercio exterior y la seguridad de los procesos industriales. Detrás de esa hoja de ruta aparece una convicción que Campodónico viene sosteniendo: la Argentina tiene los recursos, las capacidades productivas y el talento para dar el salto, y lo que falta es generar las condiciones para que esas ventajas se traduzcan en inversión y producción concreta.

Esa insistencia es la que sostiene su relevancia más allá de la cámara. Cada vez que se discute cómo transformar el potencial del subsuelo en producción, empleo y exportaciones, su nombre vuelve a la escena. En un sector que mueve casi una quinta parte de las manufacturas industriales del país y que se juega buena parte de su futuro en la ecuación energética, Matías Campodónico se afirmó como una de las figuras difíciles de ignorar en los próximos años.