José Ottavis y la generación que se ganó su lugar junto a Néstor Kirchner

Escuchó al santacruceño por primera vez en un acto en Avellaneda y, a fuerza de recorrer el país, se hizo un nombre en la juventud peronista.

Hubo un acto, en 2003, que abrió una etapa de crecimiento acelerado para José Ottavis. Venía de años de militancia barrial y de derechos humanos cuando Dante “Canca” Gullo y Carlos Kunkel lo invitaron al Hotel Roma de Avellaneda. Ahí escuchó por primera vez a Néstor Kirchner, el gobernador de Santa Cruz del que tanto le hablaban los compañeros más grandes. Lo que sintió fue afinidad inmediata, y a partir de ahí su carrera dio un salto.

La primera vez que escuchó a Néstor Kirchner

La semilla, en rigor, era anterior. Cuando todavía vivía en Corrientes, Ottavis había ido a una conferencia de la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner y le quedó grabada su capacidad para leer el momento del país. Esas dos impresiones lo empujaron a militar la campaña presidencial de 2003 en la villa La Cava y en otros barrios del conurbano, los mismos donde se había fogueado desde los 13 años, cuando entró a una unidad básica del Centro Cultural Homero Manzi de la mano de Marcelo Kaspar.

Compromiso K y el trabajo que lo hizo crecer

Su paso por la Juventud Peronista correntina lo había vuelto un habitué de la Casa de Corrientes en Buenos Aires. Desde ahí se sumó al armado de la Juventud de Compromiso K, que buscaba reunir a jóvenes radicales y peronistas de todo el país alrededor de la figura de Néstor. José Ottavis se cargó al hombro buena parte de la recorrida: durante un año, ese grupo pasaba una semana en cada distrito, conocía a los espacios peronistas locales y después debatía en plenarios qué pensaban de la Argentina. Según relató, Néstor no les regalaba nada: los hacía confrontar ideas y los obligaba a preguntarse si lo que hacían estaba bien y cómo podían mejorarlo. Esa exigencia los formó y los hizo crecer.

La generación que dio origen a La Cámpora

El encuentro personal con Kirchner llegó tras un acto en el ND Ateneo, donde Ottavis fue uno de los oradores junto a Carlos Zannini. De aquel método de discusión y recorrida nació el espacio que después se conocería como La Cámpora. En esos años fue conociendo a quienes serían sus compañeros de ruta: Juan Cabandié, Mayra Mendoza, Andrés Larroque, Mariano Recalde, Wado De Pedro, Mariana Grass. Y, sobre todo, a Máximo Kirchner, que venía de militar toda la vida en Santa Cruz.

Del armado de base a la Casa Rosada

El reconocimiento llegó rápido. A los 26, Ottavis asumió como director de Juventud de la Ciudad de Buenos Aires durante la jefatura de gobierno de Jorge Telerman. Poco después, Néstor lo convocó a trabajar a su lado y lo designó director de Estudios Políticos de la Presidencia, rol que mantuvo con Cristina hasta 2009. Ese año dio otro paso hacia arriba al asumir la presidencia del Fondo de Capital Social, después Impulso Argentino, dedicado a la economía social. La relación con el matrimonio Kirchner, según su propio relato, fue casi filial: se sentía parte de la generación que ellos habían formado políticamente.

El legislador y el dirigente social

El crecimiento tuvo su continuidad institucional. En 2011, con Cristina reelecta, José Ottavis fue electo diputado provincial y votado vicepresidente de la Cámara bonaerense, donde firmó más de noventa proyectos de ley, entre ellos el Acceso Justo al Hábitat y el Voto Joven. Más tarde, fuera de la Legislatura, fundó la Asociación Civil Amarte Argentina y sumó el trabajo territorial junto al Padre Pepe Di Paola.

Lo que distingue su ascenso dentro del kirchnerismo es que se lo ganó en la calle. Cuando se cruzó con Néstor ya tenía oficio acumulado en la villa, en la biblioteca popular y en la plaza, y eso le permitió aprovechar la oportunidad. El armado de La Cámpora fue la rampa que llevó toda esa experiencia previa hacia una escala nacional.