Martín Cabrales

Martín Cabrales In 1941, Martín Cabrales’s grandfather opened a coffee shop in Mar del Plata. Martín was also born there and now chairs the company, representing the third generation of the family running the business. Eighty-five years aft…

En 1941, el abuelo de Martín Cabrales abrió un local de café en Mar del Plata. Allí también nació Martín, que hoy preside la empresa y pertenece a la tercera generación de la familia que lleva adelante el negocio. A 85 años de su fundación, Cabrales importa, produce y distribuye café para hogares, bares, restaurantes, hoteles y supermercados de todo el país. Fuera de la compañía, participa en cámaras empresarias y suele opinar sobre la situación de las pymes.

Cabrales suele hablar de Mar del Plata como un embajador más de la ciudad donde su abuelo asturiano abrió el negocio familiar. La familia también apadrina el Parque San Martín, que fue sede de los festejos por los 152 años de la ciudad. Cabrales vincula los 85 años de la empresa con buena parte de la historia de Mar del Plata. Sigue involucrado en los asuntos de la ciudad y participa de encuentros empresarios en otras partes del país.

Fuera de la empresa, Cabrales participa en varias entidades del sector. Ocupa una vicepresidencia sectorial en la Unión Industrial Argentina (UIA), es vicepresidente de Copal y de la Cámara Argentina del Café, y está al frente de la Cámara Argentina del Té. En 2018 recibió el Konex de Platino como Empresario PyME. En octubre de 2026 se incorporó a la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa como académico titular.

¿Quién es Martín Cabrales?

Cabrales nació en abril de 1962. A los 17 años se mudó a Buenos Aires para estudiar Abogacía en la Universidad Católica Argentina y, mientras cursaba, recorría restaurantes para vender el café de su familia. Más adelante hizo un posgrado en Alta Dirección en el IAE Business School de la Universidad Austral. La primera venta fue a Edelweiss.

Es el mayor de la tercera generación de los Cabrales. Su abuelo Antonio, un inmigrante asturiano, abrió La Planta de Café en Mar del Plata en 1941. Aquel local de venta al público fue el comienzo del negocio familiar que hoy Martín conduce con sus hermanos Germán y Marcos. En los últimos años sumaron cafés de especialidad, cápsulas para distintos sistemas y variedades de diferentes orígenes, mientras mantuvieron sus productos tradicionales.

La reinvención permanente de una empresa de 85 años

Cabrales dice que los cambios en la empresa parten de observar qué busca la gente y cómo toma el café. La respuesta a cada producto les permite decidir qué mantener y qué ajustar. También le preocupa conservar a quienes ya eligen la marca: considera que perder un cliente tiene un costo mayor que conseguir uno nuevo.

La empresa viene invirtiendo en tecnología y ampliando su oferta. Fue una de las primeras en fabricar cápsulas de café en el país y ahora produce en Mar del Plata opciones compatibles con el sistema Nespresso. También sumó la línea Familia Cabrales para llegar a quienes buscan cafés de especialidad.

Los bares y restaurantes son otra parte importante del negocio: según Cabrales, concentran la mitad del consumo de café; el resto se toma en los hogares. La empresa representa a la marca italiana de máquinas Cimbali y abrió en la Argentina la primera academia Mumac de Sudamérica, donde ofrece capacitación a baristas, clientes y consumidores.

Cabrales insiste en que una buena máquina no alcanza: quien prepara el café también define lo que llega a la taza. Por eso le da tanta importancia a la formación. Entre risas, recuerda la escena de la serie de Robert De Niro y Luis Brandoni en la que el estadounidense se queja del café quemado que le sirven en la Argentina. Asegura que hoy se prepara mucho mejor.

El cambio más difícil: profesionalizar la empresa familiar

De todos los cambios que le tocó hacer, Cabrales recuerda uno como el más difícil: profesionalizar la empresa familiar. Hubo que sumar profesionales, revisar cómo se repartía el trabajo y destinar recursos a mejorar los procesos. Eso obligó a modificar formas de trabajo que llevaban años instaladas. Según cuenta, el recambio generacional suele traer discusiones, sobre todo cuando cada vez hay más integrantes de la familia y la empresa no crece al mismo ritmo.

Cabrales recomienda hablar los problemas en familia y buscar asesoramiento para tomar decisiones. También propone acordar reglas antes de que aparezcan los conflictos, cuando todavía se puede discutir sin que haya alguien involucrado. Así, cuando aparece una disputa, ya existe un criterio compartido y la respuesta no depende de quién esté involucrado.

Su mirada: Mar del Plata, el consumo y un 2026 para «pelearla»

Cabrales habla seguido de las oportunidades que ofrece su ciudad. Considera que el turismo ayuda a que las marcas marplatenses se conozcan en el resto del país: los visitantes prueban sus productos durante las vacaciones y, si les gustan, vuelven a buscarlos al regresar a sus lugares de origen.

A sus 152 años, ve a Mar del Plata en reinvención permanente: destaca el boom de la construcción, el rescate del patrimonio histórico, el potencial del puerto, la gastronomía —ubica a un restaurante local entre los dos mejores del país— y una población estable que crece. Para Cabrales, Mar del Plata ya tiene una actividad industrial que convive con el turismo. Vincula ese crecimiento con las familias inmigrantes que se instalaron en la ciudad, abrieron negocios y se animaron a probar cosas nuevas.

Cabrales sigue con cautela la situación económica. Explica que el consumo de café suele mantenerse relativamente estable, aunque eso no lo deja al margen de las dificultades del mercado. Apoya el cambio de rumbo y considera agotado el modelo anterior, pero reconoce que la transición está siendo difícil. Cabrales mantiene la confianza en el rumbo, aunque advierte que los resultados llevarán tiempo y requerirán un esfuerzo compartido. Para 2026 espera un año difícil. Cree que mantener las políticas actuales dará resultados a mediano plazo, aunque las empresas tendrán que seguir haciendo un esfuerzo para sostener la actividad.

Cabrales espera que los consumidores busquen opciones cada vez más específicas. Por eso, cree que las empresas tendrán que ajustar su oferta a distintos gustos, necesidades y presupuestos. Y deja una consigna para sus colegas: «Ahí los empresarios tenemos que estar competitivos».