Gail Boudreaux

Gail Boudreaux dirige Elevance Health mientras la compañía expande sus servicios y enfrenta el debate sobre el aumento de los costos de la atención médica en Estados Unidos.

A los 22 años, Gail Boudreaux se fue a Francia para jugar al básquet en un equipo donde prácticamente nadie hablaba inglés. Cuatro décadas después dirige Elevance Health, una de las mayores compañías de salud de Estados Unidos, y tuvo que sentarse frente al Congreso a explicar por qué el sistema sigue siendo cada vez más caro.

En 1982 llegó a Versalles, en las afueras de París, para jugar como pívot. Medía 1,88 metros, acababa de graduarse en Dartmouth y no sabía francés. Sus compañeras no hablaban inglés.

Durante los primeros meses entendía poco de lo que decía el entrenador y mucho menos de lo que se gritaba durante los partidos. Tuvo que aprender mirando, anticipando movimientos y adaptándose sobre la marcha.

Años después dijo que aquella experiencia le había dejado una enseñanza bastante simple: cuando uno entra en un lugar que no conoce, primero tiene que estar dispuesto a aprender cómo funciona.

Fue su primer trabajo de tiempo completo.

El siguiente fue en una aseguradora de salud.

Y ya no salió de esa industria.

De Dartmouth a los seguros

Boudreaux creció en Chicopee, Massachusetts, en una familia donde el deporte tenía bastante peso.

Empezó a jugar al básquet en séptimo grado y muchas veces entrenaba con sus hermanos en actividades organizadas por la parroquia.

En Dartmouth estudió Psicología, jugó de pívot en el equipo femenino y también compitió en atletismo.

Después de su temporada en Francia comenzó una carrera que la llevó por algunas de las mayores compañías de salud de Estados Unidos.

Entró en Aetna, pasó por Health Care Services Corporation y después llegó a UnitedHealth Group, donde terminó dirigiendo UnitedHealthcare, la división más grande de la compañía.

En noviembre de 2017 asumió como CEO de Anthem.

La empresa atravesaba problemas regulatorios y necesitaba modernizar buena parte de su operación.

En 2022, Boudreaux decidió cambiarle el nombre.

Anthem pasó a llamarse Elevance Health.

La intención era mostrar que el grupo quería dejar de ser visto únicamente como una aseguradora y avanzar también sobre otras partes del negocio de la salud.

Hoy la compañía reúne marcas como Anthem Blue Cross Blue Shield, Wellpoint y Carelon, y presta servicios a más de cien millones de personas.

En la edición 2026 del Fortune Global 500 quedó en el puesto 31, con ingresos por 199.100 millones de dólares.

Entre las compañías dirigidas por una mujer, ninguna aparece más arriba.

Más allá de los seguros

Durante los últimos años, Boudreaux empujó a Elevance hacia negocios que van bastante más allá de vender planes médicos.

Uno de los principales es Carelon, que reúne servicios de atención médica, farmacia y salud mental.

También incorporó CareBridge, una compañía de atención domiciliaria adquirida en 2024.

La idea que Boudreaux repite es que el sistema tiene que mirar a la persona de manera más completa y no limitarse a pagar tratamientos o medicamentos por separado.

Elevance incluso desarrolló un índice propio para medir la salud teniendo en cuenta factores físicos, emocionales y sociales.

La estrategia también genera críticas.

A medida que una aseguradora suma farmacias, servicios de salud mental, atención domiciliaria y otras prestaciones, controla una parte cada vez mayor de la cadena.

Para Elevance, eso permite coordinar mejor la atención.

Para sus críticos, también aumenta la concentración en un sistema que ya tiene problemas de costos y competencia.

Frente al Congreso

Esa discusión llegó directamente a Washington el 22 de enero de 2026.

Boudreaux compareció ante el subcomité de Salud de la Cámara de Representantes junto con los responsables de otras grandes aseguradoras estadounidenses.

Entre ellos estaba Stephen Hemsley, CEO de UnitedHealth, la compañía en la que ella había trabajado años antes.

Durante la audiencia, un legislador mostró gráficos sobre la evolución del sector.

Las acciones de las aseguradoras habían crecido con fuerza durante la última década, al mismo tiempo que subían las primas y varios indicadores de salud de la población seguían deteriorándose.

También recordó que el gobierno federal transfiere cientos de miles de millones de dólares al sector a través de Medicare, Medicaid y los subsidios de la Affordable Care Act.

Después apuntó directamente a Elevance.

La compañía factura más de 170.000 millones de dólares, administra planes en distintos estados y, además, tiene negocios en farmacia, salud mental y otros servicios.

La pregunta fue bastante concreta: ¿toda esa expansión había servido para bajar los costos que pagan las familias?

Boudreaux explicó el modelo de salud integral que viene impulsando.

El legislador volvió sobre la pregunta.

Finalmente reconoció que los costos habían aumentado, especialmente las primas, y señaló que la empresa también estaba pagando cada vez más por medicamentos, atención médica y otros insumos.

Ahí apareció uno de los cuestionamientos centrales de la audiencia: si la integración y el tamaño de las compañías iban a hacer el sistema más eficiente, ¿por qué las familias seguían pagando más?

Un negocio cada vez más difícil

Seis meses después, Elevance presentó resultados del segundo trimestre mejores de lo esperado y elevó su previsión de ganancias para el año.

Pero el problema de los costos seguía ahí.

La compañía registró aumentos importantes en programas públicos, especialmente en salud mental, medicamentos de especialidad, cirugías ambulatorias y atención de emergencia.

Boudreaux anunció entonces que Elevance se retiraría de algunos mercados de Medicaid durante los siguientes doce a dieciocho meses cuando no encontrara una forma de operar de manera sostenible.

La decisión mostró hasta qué punto el problema financiero sigue sin resolverse.

Por un lado, Elevance sostiene que necesita controlar costos para mantener viables sus planes.

Por otro, cuando una aseguradora se retira de un mercado de Medicaid, quienes dependen de ese sistema tienen menos opciones.

Boudreaux también destacó que la tecnología está permitiendo detectar esos aumentos mucho antes.

Procesos que antes podían tardar meses ahora pueden resolverse en pocos días.

Para la compañía, eso significa reaccionar antes.

Para los usuarios, la discusión sigue siendo otra: si toda esa capacidad de análisis termina traduciéndose en una atención mejor y más accesible.

Boudreaux lleva más de cuarenta años dentro del sistema de salud estadounidense y conoce casi todas sus capas.

También conoce el problema que sigue sin resolverse.

Elevance puede crecer, integrar servicios, sumar tecnología y mejorar sus márgenes.

Lo difícil sigue siendo explicar por qué, para tanta gente, atenderse cuesta cada vez más.