Julius Rosenwald, nacido el 12 de agosto de 1862 en Springfield, Estados Unidos, y fallecido el 6 de enero de 1932, fue un empresario, filántropo y copropietario y luego administrador de Sears, Roebuck & Co. También reincorporó el fondo Rosenwald, a través del cuál invirtió dinero en centros educativos para las comunidades afroamericanas de Estados Unidos.
Sus primeros años estuvieron sujetos al conocimiento y aprendizaje del mundo textil lejos de su pueblo, específicamente en New York, donde conoció a otros fotos empresarios, A partir del 1900, Rosenwald emprendió su vida filantrópica junto al fondo familiar y financió la construcción de más de 5000 escuelas para los niños afromaricanos del país.
Gran parte de la iniciativa estuvo supeditada por la inquietud del empresario y de otros colegas que dialogaron acerca del estado de la situación de estas comunidades en el país. Parte de su fortuna la hizo cuando administró Sears, donde cambió el modelo de negocio y las ventas anuales se triplicaron por doquier. Hasta 1932, cuando falleció, Rosenwald fue miembro de la junta de Sears, con un previo paso como presidente.
Booker Washington fue un actor clave dentro de la aventura filantrópica del nacido en Springfield. El ex presidente de Sears se unió junto a su compañero a la junta directiva del Instituto Tuskegee, una institución privada apuntada a la comunidad negra. Ambos destinaron tiempo y dinero en la gestión del instituto.
El impacto educativo de Rosenwald en la comunidad afroamericana
Con el instituto Tuskegee de por medio, entre 1914 y 1916 Rosenwald impulsó seis escuelas rurales en la zona de Alabama para la comunidad afroamericana, sobre todo ante el delicado contexto de la comunidad y la escasez en el desarrollo educativo y los recursos básicos como los libros o útiles. Desde 1917 a 1948, decretó el Fondo Rosenwald para invertir todo el dinero en fines filantrópicos. Antes de su muerte se aseguró transmitir el legado y las acciones del fondo, que duraron hasta 1948.
Las Escuelas Rosenwald son el factor principal de su legado. Durante varios años, el empresario propició más de 5000 escuelas para la comunidad afroamericana, además de universidades, museos y organizaciones benéficas judías. Más de 70 millones de dólares fueron diversificados en las escuelas y casi 4000 bibliotecas en la región del sur del país. Además de su impacto con la comunidad, estableció una red de viviendas públicas en Chicago, un plan que a día de hoy sigue funcionando.
Luego de una profunda investigación, el trabajo de las escuelas fue realizado por las comunidades. Rosenwald ofreció el sustento económico y las familias resignaron días de trabajo para construir más de 5000 escuelas. Las familias aprovecharon la gran inversión del empresario para conseguir los materiales básicos.
Algunas declaraciones de la época destacaron el rol de Rosenwald y su involucración con la comunidad. Varias personas señalaron que el gran trabajo del filántropo fue haber introducido a la propia comunidad con el trabajo de las escuelas. Algunas edificaciones se mantienen en la actualidad en el sur del país. “Tengo la firme convicción de que el negro alcanzará finalmente un lugar elevado en la escala de la civilización” una de las frases más destacadas del empresario.
El estilo de vida de Rosenwald
Muchas fuentes de la época datan que varias citas de Rosenwald, a lo largo de su vida, estuvieron apegadas al uso del dinero para la sociedad. El ex presidente de Sears, desde muy joven tuvo en claro que sus ingresos anuales debían ser destinados a obras filantrópicas para no acumular dinero sin sentido.
Cuando se convirtió en presidente de Sears, y luego de acumular una gran fortuna, después del inicio de los 90 destinó su tiempo y dinero para colaborar con la comunidad afroamericana. Desde un inicio sintió apego por la comunidad judía y es por ello que construyó miles de viviendas para las comunidades afroamericanas en la zona de Chicago, donde no tenían lugar para residir ni trabajar. También ayudó a la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color).
Incluso ha sentido profunda admiración e inspiración por un rabino progresista que estaba involucrado en las actividades del fondo de la familia, lo que repercutió ampliamente en la vida de Rosenwald y su presencia recurrente en el templo. Su estilo de vida se basó en la filantropía con el apoyo hacia las comunidades afroamericanas y su interés por la comunidad judía.
El impacto de Julius estuvo reflejado en Chicago, donde invirtió millones de dólares para establecer hogares, escuelas y bibliotecas. Cuando dejó de ser presidente de Sears y se transformó en miembro de la junta directiva, apostó su fortuna en la filantropía y dedicó su tiempo a al altruismo y al bienestar de la comunidad afroamericana, que por aquellos tiempos no era bien recibida ni tampoco tenía un espacio asegurado en la sociedad americana.
